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EL PROGRAMA DE SALUD MENTAL BARRIAL DEL HOSPITAL PIROVANO: UN ESPACIO CULTURAL PARA EL DESPLIEGUE DE LA SALUD MENTAL

Las siguientes líneas ofrecen la visión del Programa de Salud Mental Barrial del Hospital Pirovano, en la cual se enfatiza su función de promotor de salud desde la perspectiva de la dimensión cultural que lo constituye.

Se pretende ofrecer, de esta manera, una información que sirva como un ejemplo de trabajo concreto, ya exitosamente desplegado, en el que la cultura y la salud mental están entrañablemente unidas en el espíritu y la praxis de la tarea.

 

La experiencia de más de diez años que se lleva a cabo en el Programa de Salud Mental Barrial del Hospital Pirovano es un elemento empírico esencial, a la hora de comprender la intimidad que une a la cultura y a la salud mental.

Dicha experiencia, llevada adelante mayoritariamente por voluntarios "ad gaudium" (por el goce) que surgen de la propia comunidad, ha desarrollado una tarea de Promoción de Salud Mental dentro de la cual, a la fecha, funcionan unos 350 talleres de diverso tipo( ver boletín adjunto) , los que se basan en intereses diversos originados en el propio seno del barrio.

Si bien el Programa de Salud Mental Barrial se desarrolla exitosamente dentro de un Hospital General ( en esto cumple elogiar la generosa amplitud de miras del Dr. Antonio Cairoli, director del Hospital Pirovano), las pautas filosóficas y operativas del emprendimiento no se ligan a la sicopatología.

Al ser un programa de Promoción de salud no atiende la enfermedad sino que tiende a "agrandar la salud", con la consigna de que "la enfermedad no impide la salud" y que "el deseo de salud, ya es salud" . Para desarrollar la salud, sobre todo la salud de la mente, es preciso desplegar el potencial humano y planificar la vida a través de afectos, tramas de sentido, expresión desplegada de inquietudes inmanentes que se hacen viables en un contexto de encuentros enriquecedores con el prójimo, lo que forja una conciencia imprescindible de identidad. Esa conciencia, sin dudas, puede ser evaluada en clave de cultura.

Lo esencial de esta manera de ver la propia salud ( a diferencia de ver la propia enfermedad) está dado por la toma de conciencia de la potencia (el deseo, el interés, la protagonía etc.) y no tanto en la focalización de la carencia ( ligada a la palabra paciente , de pasivo ) de las personas.

El éxito del PSMB es elocuente, y está marcado por los más de 3000 usuarios semanales que asisten a los talleres, además de la permanente comunicación con los medios masivos (televisión, radio, diarios, revistas, etc.) que se acercan al Programa o a los talleres específicos del mismo, con el fin de encontrar un referente comunitario serio a partir del cual poder informar o ilustrar respecto de temáticas de interés(suicidio, empleadas domésticas, penas de amor, padres separados, lectura de libros, desarrollo artístico, violencia familiar, etc.).

A esto se suma la creciente aceptación por parte de la comunidad profesional (médicos, psicólogos, etc.) que encuentra una complementación estimulante con el Programa, que beneficia el desarrollo de sus tareas específicas, así como el interés de organizaciones culturales del barrio, que descubren en la intensa afectividad que palpita en los talleres, un marco en el cual encontrar qué es lo que realmente ocurre con los valores a través de los cuales viven la comunidad barrial de la ciudad.

En los talleres del PSMB se centra la labor en los dispositivos de percepción e interpretación de los valores a partir de los cuales las diferentes experiencias subjetivas son experienciadas. Dichos valores son bienes comunitarios y como tales son tratados. Es por esa causa que se considera que los conocimientos , creencias o hábitos de las personas y de los grupos(categorías relacionadas con la dimensión cultural), son la materia prima con la cual se opera en términos mentales, generando marcos referenciales a partir de los cuales se sufre o se es feliz, se ama, se odia o se decide en una u otra dirección, en cuanto a los avatares de la vida.

La protagonía de la ética por sobre el causalismo determinista es esencial a la hora de comprender el eje y el horizonte del PSMB. Como se sabe, la ética pivotea en la cultura dentro de la cual se inserta y a la cual constituye.

El antes mencionado éxito del Programa de Salud Mental Barrial del Hospital Pirovano, no puede ser interpretado como un acontecimiento meramente relacionado a lo avatares económicos ( "la gente va porque no puede pagarse terapia", dicen algunos), ni a mera capacidad y supuesto carisma personalizado, adjudicable a quienes lo conducen.

Nuestra hipótesis acerca del poder de convocatoria del PSMB no se limita a solo una variable, pero la explicación más profunda y abarcativa en relación a lo multitudinario del fenómeno es que, al reinstalar la salud mental dentro del campo de la ética, resignificando la protagonía comunitaria en un tiempo en el que el determinismo vence voluntades y cercena sentidos, se ha tocado un nervio cultural a través del cual se produce un reencuentro con valores olvidados. En función de estos, las personas se reconocen a sí mismas y encuentran marcos nuevos de referencia que les ofrecen apoyo para los momentos difíciles, lo que propicia un territorio para el crecimiento tanto en lo personal como en la dimensión solidaria que es propia de una comunidad que se precie seriamente de ser tal.

Entendemos que el tema está "flotando" en el ambiente de nuestra ciudad, en la cual convive un cosmopolitismo que a veces atenta contra su propia identidad, y, a la vez, existe una búsqueda constante de valores y signos aglutinantes que ofrezcan referente (como el resurgimiento del tango, por ejemplo) en un mundo que se dice "globalizado" y que ofrece la ilusión de ir demasiado aprisa.

MIGUEL ESPECHE